El Ayuntamiento de Zaragoza y AUZSA: la manzana envenenada

Gema Seron  y  Yolanda Sancho – socias de Attac en Aragón

La emboscada en la que se encuentran los y las trabajadoras de la antigua TUZSA (ahora AUZSA) y la extraña y cuestionada reestructuración –supresiones y modificaciones- de las líneas de autobuses urbanos en Zaragoza, nos enfrenta de nuevo a la evidencia: la administración pública no parece darse cuenta de que debe ser la garante del interés general, y de que debe actuar asegurando un adecuado control y supervisión de los servicios públicos, aún más si cabe en aquellos que no desarrolla directamente. En el caso del transporte público, debe asegurarse de que se ofrece un servicio de calidad que cubre las necesidades de movilidad de la ciudadanía, y no permitir que primen los criterios de rentabilidad o beneficio de la empresa concesionaria.

Como dice el refrán, de aquellas lluvias vienen estos lodos. Tal vez cuando se elaboraron los pliegos[1] el Ayuntamiento debería haber valorado qué efectos inesperados podía encontrarse en el actual contexto económico y con la actual legislación laboral, y haber buscado alternativas a tiempo. Tras el anuncio de licitación, con la rebaja de condiciones[2] sólo TUZSA y la cooperativa formada por los trabajadores optaron a gestionar el servicio. Pero los pliegos habían establecido unos requisitos complicados e inalcanzables para una cooperativa de nueva creación, por lo que finalmente TUZSA/AUZSA se llevó el gato al agua, sabiendo muy bien lo que hacía. Y no era de extrañar siendo lo que es: una empresa privada que se rige por el afán de lucro y la obtención del máximo beneficio.

Entre otras cuestiones que se supone influyeron en esta redacción de los pliegos “a la carta”, está que TUZSA financió durante estos últimos años al Ayuntamiento de Zaragoza su propio servicio, facilitando así que se tuviera un “remanente artificial” para gastar en otros proyectos folkórico-festivos como la ExpoZaragoza.

Este importe acumulado de deuda pública a la empresa proveedora del servicio de transporte de nuestra ciudad, imposible de cancelar en estos momentos de crisis en que nos encontramos, y cuyo importe varía según quién haga los cálculos entre 22 y 90 millones de euros, supuso este trato favorable a la hora de optar al concurso. No obstante, además, una empresa con ánimo de lucro (y un fondo de inversión, no digamos), no financia gratis; así que debemos preguntarnos como ciudadanos ¿en qué condiciones se hizo esta financiación? ¿a qué tipo de interés? ¿ya se supeditó esa financiación a la renovación del contrato del servicio?

Refresquemos la memoria: Tuzsa, que pasó a denominarse Auzsa en Julio de este año 2013, había sido socio fundador del Grupo Avanza en 2002. El grupo Avanza fue comprado en diciembre de 2006 por Doughty Hanson, un fondo británico de capital de riesgo, empresa con la que el Ayuntamiento de Zaragoza tuvo la concesión del servicio –en unas condiciones bastante generosas, con un 15% de beneficio industrial- hasta diciembre de 2012.Y el grupo mexicano ADO compró Avanza a Doughty Hanson en agosto de 2013, por una cantidad que no se ha hecho pública. Esto es lo que hay, y con la reforma laboral debajo del brazo, no les costó mucho presentar un ERE de 153 trabajadores (más 22 trabajadores que optaron por la baja voluntaria) – a pesar de que Tuzsa tuvo beneficios de 12 millones de euros en 2012, y de que a fecha julio de 2013 ya van por los 10 millones de euros en  beneficios-.

Los argumentos expuestos por los y las trabajadoras para la municipalización del servicio, que también fueron defendidos por IU, cayeron en saco roto porque como explica IU, el Sistema Europeo de Cuentas (denominado SEC95) no permite que en los casos en que la Administración esté sujeta a un Plan Económico Financiero, una empresa pública lleve un servicio deficitario –como es el caso del transporte urbano de Zaragoza-. Toma ya.

Mientras, la plantilla está dispuesta a aceptar rebajas salariales del 4,4% para conservar el máximo posible de puestos de trabajo, e  incluso el Ayuntamiento se ha sacado de la manga 500.000 km más para negociar y minimizar los despidos, pero la empresa actúa con la sartén por el mango, desde la situación ventajosa que nuestra lamentable normativa le permite, con el objetivo de obtener el máximo lucro con esta operación. Veremos en que queda la cosa…

Casos como este, además de demostrar la urgente necesidad de derogación de la reforma laboral PSOE-PP,  deben hacernos tener bien presente que no se puede mercadear con los servicios públicos.La situación es muy crítica, pero hay gente que no se da cuenta hasta que le toca directamente. Evitar otros casos similares requiere transparencia  y control, ejercido a través de la participación de las personas usuarias y trabajadoras. Y también voluntad política, aunque esto ya es otra historia.

 


[1]                      https://www.zaragoza.es/ciudad/gestionmunicipal/contratos/ayto/contrato_Avisos?id=1011

[2]                      http://iuzaragoza.com/2013/08/21/valoracion-de-iu-del-conflicto-de-auzsa: “Sorprendentemente, la propia TUZSA propuso reducir del 8% al 5% el margen de beneficio industrial en el contrato, al igual que también rebajó los beneficios para la empresa en otras condiciones reflejadas en el pliego, como los euros que se pagarían por km (de 3,861€ a 3,850€), o el pago del km extra con respecto al normal (del 0,95% al 0,75% del precio del kilómetro ordinario)”.



ATTAC en Aragón no se identifica necesariamente con los contenidos publicados, excepto cuando son firmados por la propia organización. 

 

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