Chanchullo constitucional y consolidación criminal de un nepotismo capitalista

30 enero 2017 | Categorías: Opinión | |

De Angola al Chad, pasando por Guinea Ecuatorial, África Central es la subregión más afectada por el descenso de los precios del petróleo, porque depende de la renta petrolera. Una resistencia oligárquica al respeto de las reglas del juego democrático, bajo forma de un nuevo tipo de regímenes autoritarios que mezclan multipartidismo de derecho y confiscación nepotista y represiva del poder por unos cuasi partidos-Estados, guarda relación con este carácter rentista. Así, a contracorriente de los vientos que han soplado desde el norte de África en 2010-2011, derribando en 2014 al régimen de Blaise Compaoré en Burkina Faso, en 2016 los pueblos congoleño, chadiano y gabonés han sido obligados a sufrir, durante un mandato más, regímenes deshonrosos. El pueblo de la República Democrática del Congo (ex-Zaire), enfrentado al aplazamiento de las elecciones prolongando la presidencia de Kabila, suma ya decenas de muertos como consecuencia de la represión de las manifestaciones populares. Podría hablarse así de un «espíritu de subregión». Sin olvidar que en Costa de Marfil, Quattara ha hecho redactar una Constitución que permite al Presidente nombrar a un tercio de los miembros del Senado.

En República del Congo (llamado también «Congo Brazzaville»), este «espíritu» se manifestó en 2015 por medio de un cambio de Constitución sin la menor sombra de adhesión popular, seguido en 2016 por unas grotescas elecciones presidenciales que parecen haber buscado después legitimidad con la represión criminal de la población en la región del Pool, a la que se adosa la capital Brazzaville. Todo ello en un contexto social caracterizado por desigualdades de una particular indecencia y por un futuro que se anuncia mucho peor, en caso de que no se construya democrática o popularmente una alternativa.


Chanchullo constitucional en 2015

El chanchullo constitucional para la no limitación de los mandatos presidenciales, aunque condenado por la Unión Áfricana y por la opinión pública, no impidiò al régimen de Brazzaville iniciar el proceso. La huída de Blaise Compaoré, por una parte, había dado esperanzas y energía a una amplia mayoría del pueblo congoleño, pero por otra ha atormentado los días y las noches de los candidatos de la prevaricación. Siguiendo el ejemplo del golpe violento y criminal realizado por el Jefe de Estado de Burundi, Pierre Nkurunziza, Denis Sassou-Nguesso decidió cambiar de Constitución para pasar por vía plebiscitaria a «otra República», ya que el artículo 185 de la Constitución adoptada en 2002 a iniciativa del propio Sassou-Nguesso decía que el número de mandatos del Presidente de la República no podía ser objeto de revisión.

La organización de este referéndum fue contestada por una mayoría de la población que, en las dos ciudades principales, respondió masivamente, desde agosto de 2015, a los llamamientos a manifestarse por parte de la principal plataforma de la oposición, la IDC-FROCAD (Iniciativa para la Democracia en el Congo y el Frente Republicano por el respeto del Orden Constitucional y la Alternancia Democrática). La represión fue criminal en Pointe-Noire (capital económico-petrolera) y en Brazzaville. No ocurrió lo mismo, evidentemente, con la contramanifestación organizada en Brazzaville por el régimen en favor del referéndum y del voto «Sí». Billetes de francos CFA sirvieron de factor de movilización, pero temiendo que a pesar de ello iba a movilizar menos que la oposición, importó participantes desde Kinshasa…

Pese a una débil participación, constatada por cualquier observador ─el boicot lanzado por la plataforma de la oposición fue muy seguido, reforzado por la migración preventiva de muchas familias, lejos de sus residencias, por miedo a represalias, ya que el poder había desplegado de forma muy ostentosa militares y paramilitares─ el régimen anunció sin embargo fantasiosos porcentajes de participación (72%) y por consiguiente de aprobación (92,96%), recordando los tiempos del monopartidismo. Pero la eficiencia del llamamiento al boicot no fue destacada ni por RFI [Radio Francia Internacional] ni por el representante del Estado francés, que mantuvo el cheque en blanco a la prevaricación finalmente concedido por François Hollande a su colega de Brazzaville. La posición de firmeza contra los chanchullos constitucionales, anunciado por el Presidente francés con ocasión de los grandes oficios franco-africanos en Kinshasa, y después en Dakar, quedaba puesta en ridículo por él mismo.

En octubre de 2015, el Congo se encontró por tanto con una nueva Constitución no reconocida por una amplia mayoría de la población y la principal plataforma de la oposición. Estaba abierto el camino para la siguiente etapa: la reelección del Presidente en ejercicio a pesar de su treintena de años de poder acumulado (monopartidismo, período post victoria militar, multipartidismo), su muy avanzada edad |1| y un balance tan negativo para la gran mayoría de la población que, durante su discurso de investidura, prometió una política de… ruptura: «A partir de hoy, hagamos la ruptura con las mentalidades desviadas y los comportamientos perversos del pasado: la pereza, el laxismo, la irresponsabilidad, la inconsciencia, la corrupción, el fraude, la malversación, el etnocentrismo o el instinto gregario, el nepotismo y la tendencia al desbarajuste. A partir de hoy, restablezcamos el espíritu de ltrabajo, del rigor, de la disciplina, de la responsabilidad, de la probidad, de la unidad nacional, del respeto de la cosa pública y del amor a la patria. En la próxima reapertura del curso escolar, estos valores que proceden de la ética republicana serán enseñados en todas las escuelas de la República».


«Señor 8%» presidente

Previstas para julio de 2016, las elecciones presidenciales fueron adelantadas a marzo de 2016. Desprevenidos, los candidatos de la oposición no deberían tener ocasión de prepararse, discutir una candidatura única o reunir los 25 millones de francos CFA (50 meses de salario mensual de un funcionario civil de categoría A1 al final de su carrera) exigidos por el código electoral censitario. Esta astucia del poder quedó perturbada en febrero de 2016 por la candidatura de una personalidad militar, el general Jean-Marie Michel Mokoko, que acababa de dimitir de su puesto de consejero del Presidente en ejercicio y de representante especial de la Presidenta de la Unión Áfricana en República Centro Áfricana. El régimen intentó intimidar a Mokoko, incluso con la agresión física, a plena luz del día, ante testigos, en el aeropuerto de Brazzaville, durante su retorno de Bangui. Tanto más porque su candidatura había sido pedida por una parte de los manifestantes en la gran manifestación de la oposición en Pointe-Noire y aparecía por encima del clientelismo étnico o regional, característica principal de casi todos los partidos políticos. Este casi inesperado candidato tenía en su activo el haber garantizado, como Jefe de Estado Mayor general de los ejércitos, el pacífico desarrollo de la Conferencia nacional soberana en 1991, que despojó de lo esencial de sus prerrogativas al Jefe de Estado (ya entonces Denis Sassou-Nguesso, que reinaba desde hacía doce años…) y estableció los principios de la «democratización» en el Congo |2|.

El partido de su antiguo empleador no se atrevió a impedir legalmente su candidatura. La real movilización popular en su favor, más allá de las pertenencias étnicas o regionales, e incluso partidarias (la idea del voto útil por este candidato sin partido político se abría camino entre el electorado) parece que disuadió al poder.

De hecho, la Comisión Nacional Electoral independiente (neolengua) bajo control, al no someter las listas electorales a una verdadera verificación, no tenía ningún obstáculo de verdad para la proclamación de resultados fraudulentos, a pesar de la instauración por los cinco candidatos de la oposición IDC-FROCAD y J-M. M. Mokoko, unidos por la Carta de la Oposición por la Victoria, de una Comisión técnica electoral, encargada de la recogida paralela de las actas por sus representantes en el conjunto de los colegios electorales. Contra esta Comisión, el Ministerio del Interior ordenó a las empresas de telecomunicaciones que interrumpieran sus redes el día de las elecciones presidenciales (20 de marzo) así como el día siguiente, para evitar la circulación de los resultados por colegio. Interrupción que se prolongó mucho más allá de los dos días indicados en la nota ministerial, perturbando unas relaciones sociales que se habían vuelto dependientes de la nuevas tecnologías y aislando al Congo del resto del mundo. Ya en el momento del referéndum, el acceso a Internet estuvo afectado durante un largo período. El general Presidente chadiano Idris Itno Déby, candidato a su propia sucesión, se inspiró en ello algunas semanas más tarde.

A pesar de las intimidaciones, las agresiones físicas y los arrestos arbitrarios, las actas acabaron por llegar a la sede de la Comisión técnica electoral y radio calle se encargó de divulgar los contenidos. Cuando la comisión oficial anunció, el 25 de marzo de 2016 a las 2:30 de la madrugada, la victoria del presidente saliente en la primera vuelta, con el 60% de los votos (y una participación del 64%), la información sobre su derrota en las tres ciudades principales, que agrupan a más de la mitad del cuerpo electoral, era ya un secreto de polichinela, derrota que además fue torpemente reconocida por el secretario general del partido en el poder.

Al 60% del Ministerio de Interior la oposición, tras laboriosa recogida del conjunto de las actas, acabará por contraponer un 8% ─un cuarto lugar, que no permitía al presidente saliente participar en la segunda vuelta.

Como para evitar cualquier contestación de los resultados, Sassou- Nguesso, apodado ahora «Monsieur 8%» [«Señor 8%»], había creado una atmósfera de miedo. El rumor anunciaba un desencadenamiento de violencias por parte de sus paramilitares (encuartelados desde hace más de un año) en barrios de Brazzaville considerados adictos a la oposición, que los habitantes empezaron de nuevo a desertar. El 29 de marzo, la operación «país muerto» lanzado por el IDC-FROCAD en protesta por los resultados oficiales había tenido un cierto éxito, sobre todo en Pointe-Noire. Ello parecía augurar importantes movilizaciones en caso de validación de estos resultados por el Tribunal constitucional.


Se desencadena la violencia

Desde la noche del 3 al 4 de abril, barrios brazzavillanos supuestamente afectos a la oposición fueron invadidos por gente armada. Se quemaron algunos edificios públicos, incluídas comisarías de policía. Con esta atmósfera, el Tribunal constitucional validó los resultados oficiales, en la tarde del 4 de abril. El sentido común popular consideró el anuncio de esta validación como la razón del ataque armado, que la oposición denunció como una mascarada del poder, instaurando un clima de terror que hacía imposible cualquier movilización.

Esta gente armada habrían pertenecido supuestamente a una milicia ligada a la oposición: los «nsilulu» (llamados «ninjas» por confusión) del antiguo señor de la guerra Frédéric Bitsamou alias Pastor Ntumi |3|, dirigente también de una secta neo-evangélica. Pero una parte de la opinión pública apuntaba con el dedo hacia otra milicia, dirigida por un parlamentario del poder que había amenazado públicamente con represalias a la oposición, acusándole de preparar tumultos post-electorales. El propio Pastor Ntumi, acusaba abiertamente al poder de haber armado, además de la milicia del parlamentario, a algunos antiguos «ninjas» (milicia del Movimiento Congoleño para la Democracia y el Desarrollo Integrao ─MCDDI─ de Bernard Kolélas, padre del ex-Ministro y candidato presidencial Brice Parfait Kolélas). A esta acusación no le faltaba credibilidad ya que él mismo era considerado por algunos observadores como fabricado por el poder para desencadenar una «rebelión» en la región del Pool en 1998 |4|.

Con la rebelión de 1998, el Pool, que tenía fama de inclinarse hacia el mesianismo político, recibía del poder un nuevo mesías en la persona de Pastor Ntumi, en sustitución de B. Kolélas exiliado junto a P. Lissouba tras la victoria militar de Nguesso en 1997. Las exacciones de sus «nsilulu» sobre las poblaciones que habían huído de Bacongo, Makélélélé y algunos pueblos del Pool, fueron atribuidas a los «ninjas» de B. Kolélas para debilitar la influencia de éste en su feudo electoral. La guerra de los «nsilulu» contra la milicia cobra y el ejército nacional de Sassou-Nguesso era de hecho una mascarada ─aunque una mascarada con verdaderas victimas, asesina, en concomitancia con la guerra que llevaba a cabo el ejército de Sassou-Nguesso contra los residuos de la milicia de P. Lissouba replegada en la región del Niari. Este episodio de la «guerra civil» congoleña acabó con la paz firmada en 2003 y la atribución a Ntumi de la Delegación general.

Así pues Ntumi hablaba con conocimiento de causa cuando caracterizaba de mascarada la violencia miliciana de abril de 2016, negando cualquier implicación, pero que le ha hecho pasar de Delegado general de la presidencia a terrorista |5|, acosado tanto por helicópteros bombarderos como por tropas terrestres, entre ellos mercenarios. Una vez más, la tranquila población pauperizada del Pool fue la principal víctima de una mascarada criminal. Una operación, cuya denuncia firme por el obispo Monseñor Louis Portella Mbulu, con el apoyo de algunas voces de la «sociedad civil» y del IDC-FROCAD (entre ellas la de B. P. Kolélas, diputado de Kinkala, en el Pool), muy reproducida en la diáspora, permitió finalmente un acceso limitado de la ayuda humanitaria a algunas de las zonas siniestradas. El llamamiento a una marcha de protesta el 15 de abril en Brazzaville, lanzado por el ex-Ministra y ex-candidata Claudine Munari (ex-directora de gabinete de Lissouba), fue contrarrestado por el poder reteniéndola en su domicilio, cercado por la fuerza pública durante semanas. Lo mismo ocurrió al otro general candidato que, pese a las presiones ─incluída una implicación de la diplomacia françÁfricana [con esta expresión suele denominarse al sistema de relaciones entre Francia y sus antiguas colonias, además de algunos otros países que ha logrado incorporar]─ se negaba a reconocer la «victoria» del general-presidente en ejercicio y reclamaba la detención de los bombardeos en el Pool. En cuanto a Ntumi, protestando contra la acusación sobre las violencias del 4 de abril, acompañadas del bombardeo del pueblo que le servía de feudo político-evangélico, solicitó una investigación onusiana sobre la violencia, y después la apertura de un diálogo bajo la égida de la «comunidad internacional», rechazadas por el poder decidido a acabar militarmente con quien ya no considera más como un «terrorista». Lo cual habría empujado a los «nsilulu», en nombre de la legítima defensa, a la reacción armada a las exacciones cometidas contra la población por militares.

Después, el Pool se convirtió en una zona de intervención militar |6|. ¿Podría este martirio de la población residente del Pool por el hecho de que Sassou-Nguesso no estaba entre los tres primeros, según los resultados presidenciales dados por la comisión técnica electoral? ¿O sería más bien para eliminar al ex-cómplice en la mascarada criminal de 1998-2002, cuando se habla cada vez más de la presentación de una denuncia en la CPI [Corte Penal Internacional]? Algunos hablan incluso de otra mascarada con los «nsilulu». Otros sumarios, más antiguos, amenazarían también con ser (re)abiertos, aunque según el artículo 96 de la nueva Constitución, «ningún procedimiento por hechos calificados como crimen o delito o por falta grave a sus deberes, cometido en el ejercicio de su función, puede ser ejercida contra el Presidente de la República tras el cese de sus funciones» y que «la violación de las disposiciones arriba indicadas constituye un crimen de prevaricación o de alta traición conforme a la ley».

Un antiguo colaborador del régimen, el abogado Massengo Tiassé, ha podido salir de incógnito del país y entregar en el Consejo onusiano de derechos humanos en Ginebra un informe apabullante sobre las exacciones cometidas en el Pool desde el 4 de abril y otras detenciones arbitrarias. Enfrontado a la persistencia de la contestación que no puede dejar de reprimir, Nkuruzinza decidió recientemente hacer votar la retirada de Burundi de la CPI. A comienzos de noviembre, jóvenes del ámbito presidencial, acompañados del Ministro de la Juventud, se han manifestado por la retirada del Congo del CPI. La lucha contra los «terroristas» (Ntumi y sus fieles «nsilulu»), el desplazamiento forzoso de poblaciones en el Pool, ¿podrían explicarse por la presencia de coltan en las zonas que sufren los bombardeos, con el fin de hacer huir a la población? |7| Es una información basada sólo en una fuente, aunque la bulimia de acumulación capitalista que manifiesta la familia en el poder y su clientela la hacen plausible.


Pauperización, nepotismo, clientelismo

En este país que ocupa el cuarto lugar de los productores de petróleo del África subsahariana y poblado con menos de cinco millones de habitantes, se considera que hoy día al menos el 50% de la población vive por debajo del umbral de pobreza. |8| El desempleo de la juventud gira en torno al 60%. Las clases de la escuela pública alcanzan con frecuencia más de 150 alumnos, en bastantes casos sentados en el mismo suelo, en habitaciones exiguas ─uno de los factores de una desescolarización masiva. Las situación es peor para las niñas, sobre todo en zona rural, donde además el déficit de personal enseñante empuja en ocasiones a los padres de alumnos a recurrir a los servicios de algunos excluídos de este sistema educativo para que hagan de enseñantes. Para algunas familias de las clases medias que escapan a la pauperización está la escuela privada, en gran parte de dudosa calidad, que utiliza principalmente personal asalariado de la escuela pública, preocupado por salir adelante, aunque se encuentra con una sobrecarga de trabajo, en detrimento de los alumnos de la pública. A pesar de la construcción en curso de hospitales generales en todos los departamentos (motivado al parecer por la atribución de los mercados de obras públicas al clan en el poder) |9|, los centros públicos de salud, comenzando por el centro hospitalario universitario de Brazzaville, están en un estado lamentable, sin medicamentos elementales a disposición de los enfermos, en estado de insalubridad y subequipados. En las zonas rurales las mujeres dan a luz en las peores condiciones. El personal de cuidados sanitarios parece haber sido (mal)formado de una vez para siempre, sin mecanismos de formación continua. Ciertamente, hay abundancia de centros privados de enfermería, pero el deterioro es tal que la nueva Ministra de Salud quiere poner orden en ellos, sin prever reemplazarlos. Hay algunas consultas privadas para las clases medias superiores y para aliviar las pupas de los dirigentes cuyas consultas médicas tienen lugar por lo general en Marruecos, en Sudáfrica, en Europa e incluso en los Estados Unidos. En adelante, podrán también dirigirse al pueblo del Presidente ─cada vez más dotado de infraestructuras extranjeras para el pequeño campesinado local─ donde acaba de abrirse una clínica de referencia, con médicos importados de Cuba.

Una situación social de la que no debería vanagloriarse el presidente auto-reconducido, a pesar de lo que ha podido aportar la producción petrolera antes del reciente descenso de los precios del petróleo. Esta situación es en parte el resultado de la importante deuda pública exterior del Congo, que como país pobre muy endeudado se ha beneficiado de un alivio de 1,9 mil millones de dólares en 2010, habiendo debido pasar bajo las horcas caudinas de las instituciones de Bretton Woods. Cinco años más tarde, el FMI clasifica al Congo como de «riesgo moderado de sobreendeudamiento», en el primer puesto de los Estados Áfricanos que han conocido un aumento rápido de la deuda pública exterior (32% del PIB en 2013, 48,5% en 2015). El atraso en el reintegro de sus préstamos en los mercados financieros le han valido recientemente una degradación de su nota por las agencias de calificación. Pero el retraso se ha resuelto pronto, mientras que los estudiantes becarios esperan desde hace meses el pago de la beca, los asalariados del CHU sus salarios, los jubilados el ingreso de su pensión, y los agentes de las colectividades locales en el conjunto del territorio nacional estaban en huelga por salarios impagados desde hace meses… Según últimas noticias, para satisfacer las exigencias del FMI |10|, a semejanza del reembolso a los acreedores internos (bancos, empresarios, etc), el Estado va a recaudar 229 millones de euros en el mercado obligatorio subregional (CEMAC), cuyo desembolso no hará sino empeorar a corto plazo la situación social popular.

Durante este tiempo, y no sin relación, se intensifica el activismo capitalista de la familia reinante y de su red clientelar ─que forma parte de los «acreedores»─ de la explotación petrolera |11| y su comercialización en la restauración de «lujo», pasando por la inversión bancaria, la seguridad privada y el BTP. Un frenesí que explica cierto «proteccionismo» a nivel local y un laxismo en la adaptación a la reglamentación neoliberal, constantemente deplorada por Doing Business, ese instrumento nocivo del FMI que sirve sin embargo de referencia positiva a buen número de opositores congoleños.

De la oposición congoleña no se pueden esperar críticas de las políticas dictadas por las instituciones de Bretton Woods. Esa oposición espera precisamente que sean severas respecto de la fracción gobernante, a la que consideran una ejecutante incompetente. La situación es mucho peor hoy que durante la Conferencia nacional soberana, o incluso durante la transición, cuando se emitieron algunas críticas de la política de ajuste estructural neoliberal.

Este activismo capitalista queda ilustrado en la mención de los representantes de la fracción en el poder en los diferentes «escándalos» en la escena internacional (Gunvor en Suiza, Rota do Atlantico en Portugal ─con Asperbras, BAIC en Benin, etc.─, papeles de Panamá, etc.), mucho más allá del llamado escándalo de los bienes mal adquiridos, cuyo tratamiento en Francia parece el resultado de una correlación de fuerzas entre los magistrados y las redes francoÁfricanas metropolitanas. Por lo demás, Brazzaville es, desde 2012, el lugar de celebración anual del crecimiento del capitalismo Áfricano con el encuentro Forbes África (bao el patrocinio del jefe de Estado, evidentemente) cuya edición francófona de la revista epónima tiene por sede Brazzaville.

Este acaparamiento familiar del espacio económico local, derivado del dominio sobre la hacienda nacional, explica el paso a la oposición de algunos de los antiguos aliados de Sassou-Nguesso contra el régimen de Pascal Lissouba, decepcionados por no haber obtenido una participación en los privilegios proporcional a su inversión en la victoria de 1997 y en su consolidación. Relaciones de consanguinidad, étnicas, regionales, nuevas alianzas consideradas más eficientes se han impuesto sobre las antiguas (trenzadas a menudo por la complicidad en el crimen), a pesar de una fraternidad masónica (sobre la que proliferan discursos mistificadores). Como expresó la embajada estadounidente, en vísperas de las presidenciales de 2009: «Las principales figuras de la oposición no son muy diferentes del propio Sassou. Son de la misma generación, han sido activos en el Partido Congoleño del Trabajo (PCT) cuando el Congo era un Estado de partido único, son todos masones (…) Ninguno de ellos tiene una visión de futuro del Congo diferente de la de Sassou. Los escalones superiores del gobierno están cubiertos por gente con poca competencia técnica y más interesados en acompañar al Presidente en sus viajes -y cobrar dietas─que en la gestión de sus ministerios» |12|. Desde luego, 2016 no es igual que 2009, el personal ha cambiado relativamente, pero el espíritu se mantiene el mismo. A su vez, se observa una guerra de redes clientelistas en el entorno presidencial, donde ha acabado por imponerse como central la red familiar (ampliada) y en su seno los hijos ─vista la muy numerosa progenie de Sassou-Nguesso─ que no limitan sus ambiciones, aunque algunos ya han sido refrenados en 2015-2016, sobre la esperada sucesión dinástica.


Oposición autolimitada

La oposición se formó principalmente contra este nepotismo. Porque sobre el neoliberalismo hay consenso, pese a la proclamada preocupación por la pobreza de la población, más por demagogia que por ingenuidad. Lo esencial era llegar al poder, después de haber participado ya en él sin emprender nada que muestre dicha preocupación por el bienestar de los subalternos ─asalariados, juventud en paro y otros desfavorecidos, incluidos los de sus propias etnias o regiones (departamentos). Esta oposición ─en el interior y en la diáspora─ valora el estado de la economía congoleña con los mismos criterios que las instituciones de Bretton Woods y asimilados, usando la expresión neoliberal de «buena gobernanza». Ésta no se refiere a una gestión del bien común o público según el principio de extensión permanente de la justicia social, sino a una gestión en conformidad con los principios del neoliberalismo, una transparencia hacia las instituciones de Bretton Woods, un multipartidismo efectivo, con alternancia de las fracciones de un mismo proyecto de clase (capitalista). De esta manera, el gobierno ha podido reaccionar ante algunas críticas de la oposición sobre su incompetencia, argumentando su tasa de crecimiento, que antes del descenso del precio del petróleo era considerada por las instituciones financieras internacionales como una de las mejores de África. La oposición, que sin duda se considera más competente para gestionar el neoliberalismo en situación de Estado dominado, se contentó con precisar que este crecimiento no beneficia a todo el mundo, en vez de criticar este criterio de apreciación y la ideología de la que participa.

En la lucha llevada a cabo por esta oposición tras la vuelta al poder de Sassou-Nguesso, aunque en alguna ocasión ha expresado un apoyo puntual a tal sindicato enseñante de la pública en huelga, o a antiguos asalariados de la oficina de correos y telecomunicaciones en lucha desde hace años por el reconocimiento de sus derechos, nunca ha formulado siquiera la necesidad de un movimiento sindical en la lucha por la democracia y el progreso social. Y hay una razón, estos oponentes no lo querrían, una vez en el poder. Son también capitalistas, efectivos o venideros.

Sin embargo, Conferencia nacional soberana fue convocada en 1991 gracias a la Confederación sindical congoleña, que se había apartado del Partido-Estado y se había movilizado. Remontándose más atrás, el primer régimen post-colonial y cleptocrático congoleño, el de Fulbert Youlou (sátrapa de De Gaulle, Foccart y Houphouët-Boigny) fue derrocado en 1963 por una insurrección popular dirigida por una coalición de centrales sindicales.

Que las dos centrales sindicales congoleñas actuales (CSC y CSTC), debido a sus vínculos con el poder, con el que confirmaron en 2010 un consenso sobre la política de las instituciones de Bretton Woods (no perturbado al parecer por la subida del 12% del índice salarial de los funcionarios en 2012), se hayan quedado fuera de la movilización contra el referéndum y de la contestación de los resultados de las elecciones presidenciales, es uno de los factores explicativos del fracaso de la dinámica anti-chanchullo constitucional.

A diferencia del Congo, la caída de Blaise Compaoré en Burkina Faso fue posible por la implicación de algunas corrientes del movimiento sindical y la existencia de un movimiento social, rico en su diversidad, cuya acumulación de fuerzas se remonta a la movilización tras el asesinato, en diciembre de 1998, del periodista Norbert Zongo |13|. Este movimiento contra la impunidad había integrado también la crítica del ajuste estructural neoliberal, con efectos sociales nocivos para las clases populares.

Dicha dinámica es inexistente en el Congo. Los escasos raperos congoleños en la movilización contra el chanchullo constitucional, por ejemplo el grupo 2Mondes, no tenían (a diferencia de Y en marre en Senegal o de Balai citoyen en Burkina Faso ─países donde todavía existen tradiciones de izquierda radical, sectores de la sociedad civil y sindicatos implicados en la dinámica altermundialista) un anterior trabajo de campo sobre las capas sociales más desfavorecidas, ni una dinámica altermundialista local (fuera de dos asociaciones que se refieren con eso a lo internacional). No había tampoco movimiento de autoorganización en los barrios pobres. Los traumatismos de las violencias de 1993-1997, 1998-2002, el mecanismo represivo del poder así como la naturaleza de los partidos políticos congoleños (procapitalistas, clientelistas étnicos/regionales, con una democracia interna muy deficitaria) no han favorecido la emergencia de dicha dinámica.

Habiendo fracasado la alternancia en las urnas, la oposición llama a un «diálogo inclusivo» postelectoral, o incluso a unos Estados Generales de la Nación, con la fracción que se ha podido mantener en el poder pisoteando los acuerdos establecidos durante los «diálogos» organizados desde 2011. ¿Habría hecho todo esto para aceptar, a fin de cuentas, «un período de recomposición, con un gobierno de transición que gestionaría el país hasta la organización de nuevas elecciones claras y transparentes», sin que la relación de fuerzas le obliga a ello? Porque esta oposición ha roto el impulso de la movilización popular pacífica. Algunos de sus líderes, con clientelas electorales étnicas/regionales, parecen querer evitar ser molestados por la máquina de defraudar en las legislativas. Oposición que espera todavía un apoyo de la comunidad internacional”, a la que se considerada preocupada por el respeto a las reglas democráticas en África, aunque sus tomas de posición, de geometría variable, son sólo gesticulaciones, que ocasionan más viajes, exposiciones mediáticas, gastos de misión para sus emisarios.


Francia, potencia tutelar

En esta materia, en zona françafriquaine prevalece por principio la posición de Francia, potencia tutelar (que, por ejemplo, ha implicado a la ONU en Mali y República CentroÁfricana). Ahora bien, después de algunas apariciones espectaculares contra el chanchulleo constitucional, a las cuales la expulsión de Compaoré por el ejército francés en octubre de 2014 dio un aspecto de elísea determinación, François Hollande ha recuperado pronto la dimensión françafriquaine al pronunciarse, de manera embarulladora, sobre el buen derecho del referéndum constitucional. Con el nombramiento de un nuevo Embajador en Brazzaville, ha acabado por reconocer los resultados oficiales después de haber arrastrado los piés al ritmo de los desacuerdos en el seno del PS, o incluso en el seno de la Unión Europea |14|.

Entre la proclamación oficial de los resultados en Brazzaville y la recuperación del curso normal de las relaciones entre los dos Estados, tuvo lugar la recepción en el Elíseo del escritor congoleño-francés Alain Mabanckou, uno de los portavoces en el exterior de la contestación de la impostura. ¿Fue ingenuidad o una amplificación de la mediatización internacional de la situación congoleña, bombardeos en el Pool incluídos, lo que llevó al francés originario del Congo, que ocupaba en 2015-2016 la cátedra de Creación Artística en el Colegio de Francia, a solicitar este encuentro? ¿Pensaba aportar al Jefe de Estado francés más elementos de apreciación de la situación congoleña? ¿Fue por su parte una sorpresa darse cuenta, a la salida de la entrevista, que en la cumbre de la República Francesa los intereses económicos prevalecían sobre el respeto de las reglas democráticas? Francia recuerda todavía que es el primer socio del Congo, ya que éste es su primer cliente y su segundo socio económico (después de Camerún) en África central, el quinto importador de mercancías francesas en África subsahariana, y el tercer saldo positivo para Francia en el África subsahariana (después de Senegal, segundo, y Sudáfrica, primero). Lo que no es poco, en estos tiempos de competencia neoliberal por los mercados Áfricanos.

Es tanto que, según informaciones disponibles en la Dirección General del Tesoro francés en junio de 2016, entre 2012 y 2015 Francia ha pasado del primero al tercer lugar entre los principales suministradores del Congo, mientras que China ha pasado del segundo al primer lugar. Y que con ocasión del viaje post-electoral de Sassou-Nguesso a China, el Congo se ha convertido en un «país piloto» de la cooperación china en África, con un proyecto de convertibilidad del FCFA (moneda interestatal anclada al euro, por intermediación del Tesoro francés) en yuan, a través del Banco Chino-Congoleño para África activo desde julio de 2016 en Brazzaville. Frente a este empuje de China, François Hollande, cuyo servilismo hacia el capital francés está fuera de duda, no podía comprometer los intereses. Además, en el momento en que Mabanckou era recibido en el Elíseo, estaba en preparación una misión del Medef (patronal francesa) en el Congo. François Hollande quiere reconquistar el terreno perdido en el tradicional coto cerrado francés y en otros sitios |15|.

Como la casi totalidad de la oposición congoleña en la metrópoli françafriquaine , Mabanckou está prisionero del marco político oficial. De hecho, la Françafrique es tomada como una desviación y no como una de las constituyentes de la República Francesa, potencia capitalista. De ahí vienen las esperanzas suscitadas en su momento por la llegada al poder de François Miterrand, antiguo Ministro del Interior de la Francia colonial que había contribuído, apoyándose en Houphouët-Boigny, a la derechización de la Agrupación Democrática Áfricana. Esperanzas pronto enfriadas, aunque renacieron con la elección de F. Hollande cuya actitud ha empujado a buen número de congoleños en la metrópoli françafriquaine a simpatizar con el … Frente Nacional, simpatía deplorada por Alain Mabanckou |16|. Porque el partido de Marine Le Pen se ha distinguido en el apoyo a la movilización congoleña contra el chanchullo constitucional ─no por fidelidad a la democracia, sino por los vínculos que tiene con B. P. Kolélas. Tanto quienes se ilusionaban con Hollande como quienes se han deportado al FN demuestran la persistencia de la colonialidad en la construcción política entre los congoleño-franceses, la inexistencia de un vínculo entre la alternancia y la alternativa.


La alternancia no basta

La lucha por la alternancia es legítima y necesaria, sobre todo ante la amenaza de sucesión dinástica. Puede ser una escuela de educación política para aquellas y aquellos que siguen cándidamente a los actuales partidos y a sus líderes. Surgen ya interrogantes sobre las motivaciones políticas reales de estos dirigentes, que se han opuesto al referéndum constitucional y no han reconocido la constitución promulgada, pero han sido candidatos en las presidenciales. Dirigentes que no se han aprovechado de los resultados de la Comisión técnica electoral para realizar la promesa de una parálisis nacional post-electoral, sino que se han contradicho, opuesto entre ellos, cuando había una expectativa perceptible durante las primeras semanas que siguieron al anuncio de los resultados.

Mientras son encarcelados dirigentes de los partidos de la principal plataforma de la oposición (entre ellos, un candidato), y continúan las operaciones militares en el Pool, algunos partidos anuncian ya su preparación de las elecciones legislativas. Tal reagrupamiento de partidos de la oposición ofrece el espectáculo de un putsch interno, tal otro líder de partido parece preocupado por el rango de jefe de la oposición… ¿Será según los resultados presidenciales? ¿O por el número de parlamentarios que serán elegidos? En la opinión pública se habla incluso de una nominación de los electos por la presidencia de la República, que sigue siendo dueña de la «gobernanza electoral». Ser parlamentario da acceso a una buena renta, aunque no equivalga a la de los ministros (de 5 a 10 millones de FCFA al mes, o sea de 55 a 111 veces el salario mínimo oficial en la función pública) o de algunos directores generales. Eso permite vivir muy por encima del pueblo, ser o proyectarse capitalista ─considerado el único ideal sociopolítico─, con la posibilidad de arrojar, de vez en cuando, algunas migajas a su electorado, de cara a una próxima candidatura. Así, tanto los parlamentarios de la oposición como de la fracción dirigente contribuyen a la propagación exponencial de la venalidad en la sociedad congoleña. La lucha por la alternancia sólo puede permitir la sustitución de una fracción por otra fracción más o menos preocupada por la «buena gobernanza». Para no limitarse a un cambio de gestores de la pobreza, de la miseria de las clases populares y de su opresión, hay que luchar por la alternativa. Aunque la actual conciencia popular está producida por un cóctel de neoliberalización y con una fuerte dosis de etnismo/regionalismo, los resultados del candidato Mokoko (procedente del Norte) en el Sur (1º en el Kouilou, 2º en Pointe-Noire, 2º en el Pool, 2º en Brazzaville por delante de Sassou-Nguesso) manifiestan también una cierta flexibilidad de la preferencia étnica electoral en la población, una especie de conciencia política nacionalitaria, aunque sea por defecto. Con un proyecto político construído en una dinámica que incluya la autoorganización popular sobre la base de un proyecto social y político alternativo, la conciencia de pertenencia étnica/regional podría existir sin transformarse en etnicismo/regionalismo. Por el contrario, una crítica del poder que pone por delante la pertenencia étnica/regional de Sassou-Nguesso, participa en su reforzamiento al naturalizar el etnicismo y evitar poner los comportamientos de los actores políticos en relacion con sus condiciones sociales y sus ambiciones. Es imposible no tener en cuenta las disparidades sociales que atraviesan todas las etnias/regiones (departamentos), ni la identidad de intereses ─factor de concurrencia y de conflictividad─ en el seno de la clase política más allá de la instrumentalización de la pertenencia étnica o regional por cada una de sus fracciones. Esta identidad de intereses de la clase política no debe ser puesta entre paréntesis, ni siquiera en caso de alianza táctica para la alternancia. La alianza no es la desaparición de las diferencias. Para criticar a la fracción gobernante actual no sólo se debería criticar el nepotismo o el regionalismo, sino también el proyecto económico-social neoliberal del poder. Este proyecto explica la instrumentalización de la etnicidad, el rechazo de la democracia.

Falta actualmente en el Congo una corriente política alternativa, productora de una cultura política que sepa inspirarse en las lecciones de la Autocrítica del M22 |17|, del fracaso de las fuerzas del cambio tras la Conferencia nacional soberana, de la (re)militarización posterior del movimiento sindical, y cuya vida dependerá también de la existencia de un movimiento social, de una autoorganización de las clases populares explotadas y oprimidas, del género femenino, de la juventud. Apresurémonos a construirlos lentamente.


Fuente: Viento Sur

 

Notas

|1| Sasso-Ngesso no habría podido hacer admitir a algunos de sus fieles y a la dirección de su partido la candidatura de uno de sus hijos.

|2| La presunta implicación del general Jean-Marie Michel Makoko en un intento de putsch militar contra el gobierno de transición post-Conferencia nacional soberana (1991-1992) estaba ya olvidada.

|3| El Pastor Ntumi (este nombre significa «enviado», se entiende que «de Dios») estaba, hasta su destitución el 6 de abril de 2016, a cargo de la Delegación general encargada de la promoción de los valores de paz y reparación de las secuelas de guerra, vinculado al gabinete del Presidente de la República.

|4| Esta rebelión sirvió de pretexto para reprimir gravemente a la población, a partir de los barrios de Bacongo y Makélélélé de Brazzaville hasta el Pool, feudo electoral del MCDDI de Bernard Kolélas, considerado por Sassou-Nguesso como un renegado. Porque después de haber servido, en 1993, con sus milicianos de ariete de la alianza del PCT de Sassou-Nguesso y de la Françafrique (irritada por el aumento de la parte congoleña en el reparto de la renta petrolera con Elf) contra el presidente Pascal Lissouba, salido de las primeras elecciones «libres y transparentes» que tuvieron lugar tras la Conferencia nacional soberana de 1991, B. Kolélas (segundo en la primera vuelta de esas elecciones, detrás de Lissouba pero delante de Sassou-Nguesso) pasó a ser, en 1997, Primer Ministro de Lissouba. Sassou-Nguesso desencadenó entonces, en junio de 1997, una «guerra civil» con el apoyo del Presidente francés Jacques Chirac y de Angola, consiguiendo el triunfo en octubre.

|5| El último día de la campaña electoral presidencial, su escolta, que regresaba al Pool, fue atacada por la policía nacional al salir de Brazzaville y uno de sus guardias perdió la vida. El señor Delegado general había cometido el error de aparecer en el mítin de campaña del candidato Brice Parfait Kolélas, a cuyo equipo de campaña se había incorporado, y de apoyar públicamente a los candidatos de la Carta de la Oposición por la Victoria.

|6| En respuesta a las cuestiones planteadas al gobierno durante una sesión de la Asamblea nacional por el diputado Brice Parfait Kolélas (vuelto a su escaño, esperando las próximas elecciones legislativas), el Primer Ministro Clément Mouamba desmintió la existencia de bombardeos en el Pool. Pero en una declaración, publicada en ese mismo momento por uno de los colectivos de partidos de oposición (dirigido por algunos de sus amigos políticos hasta fecha reciente), se habla de una extensión de los bombardeos más allá del departamento de Pool y de un helicóptero abatido con sus ocupantes europeos orientales. Este colectivo parece no excluir la participación de Ntumi en esta mascarada trágica.

|7| Como afirma un artículo publicado el 4 de octubre de 2016 por un oponente de la diáspora congoleña, Bishikandadia-Pool en un blog de Mediapart: «Sassou vacía el Pool de sus habitantes por el Coltan».

|8| Cf. Alain Mizellé, «Pourquoi les cesions d’intérêts d’ENI et de Total E&P aus pillieurs du régime Sassou-Ngesso constituent des crimes économiques?» (http://congo-liberty.com/?p=13093).

|9| Con la situación en el Pool, los trenes ya no pueden llegar a Brazzaville, que depende en gran parte de las mercancías provenientes de la ciudad portuaria de Pointe-Noire para los géneros alimenticios producidos en los departamentos del Sur, entre ellos el Pool. Lo que crea una escasez y un alza de precios de los géneros de primera necesidad transportados por carretera ­­─excepto del Pool─ o incluso importados de Kinshasa. Son los pobres quienes lo sufren.

|10| Ver, por ejemplo, Marc Guéniat, «Palace è Venise et villa au Portugal: il fait bon être ministre des finances à Brazzaville», Le Monde, 2 diciembre 2016 (o http://www.journaldebrazza.com/arti…).

|11| FNI, comunicado de prensa nº 16/493, «Les services du FMI achèvent leur mission de 2016 au titre de l’article IV en République du Congo». 8 de noviembre de 2016, http://ww.imf.org/fr/News/Articles/….

|12| Cable confidencial del Embajador de los Estados Unidos en Brazzaville, Alan Eastham, del 1 de julio de 2009: «Congo-B/EU: PRESIDENTIAL ELECTION “NOT A PRIORITY FOR BRUSSELS» (https://wikileaks.org(plusd/cables/…). El diplomático informa de las razones presentadas por el Embajador portugués Miguel Amado de no enviar observadores para las elecciones presidenciales por venir: «Aún más importante, dice él, Bruselas no cree que las condiciones en Congo-Brazzaville sean propicias para la realización de elecciones libres y equitativas»

|13| Lila Chouli, «Après la révolte populaire. Système Compaoré sans Compaoré?», Inprecor, nº 611, enero 2015.

|14| En el citado cable de la embajada estadounidense, se afirma también: «Amado ha declarado que la embajada de Francia tiene un punto de vista más acomodaticio respecto a los congoleños que la UE y que el compromiso de la UE con Brazzaville está separado de las relaciones bilaterales de Francia con el Congo, aunque en ocasiones se superponen». En 2015-2016, cuando la Embajadora de la delegación de la Unión Europea en el Congo, Saskia de Lang, no escondió su opinión desaprobadora sobre el referéndum y las elecciones presidenciales, las autoridades congoleñas reclamaron su retirada por Bruselas, aunque sin obtenerla.

|15| Hubert Védrine, Lionel Zinsou, Tidjane Thiam, Jean-Michel Severino, Hakim El Karoui, Una asociación para el futuro: 15 propuestas para una nueva dinámica económica entre África y Francia, Ministerio de Economía y Finanzas (Francia), diciembre 2013. Cf. el análisis crítico que hace de ello Jean Batou, «Le redéploiement de l’impérialisme français en Afrique et la sidération humanitaire de la gauche», Inprecor, nº 601/602, enero-febrero 2014.

|16| Alain Mabanckou habla de «un partido nacionalista que se ha inmiscuído en el debate congoleño. Yo estaba afligido al notar que algunos de mis compatriotas se adherían a estas declaraciones populistas de última hora de un partido movido por un impulso de nostalgia colonial», A. Mabanckou (palabras recogidas por Valérie Marin La Meslée), «Cette élection est frappée de petite vérole», Le Point, 25 marzo 2016 (http://www.lepoint.fr/monde/congo-a…).

|17| El M22 o Movimiento del 22 de Febrero surgió de un ala izquierda del PCT, en torno a Ange Diawara y Jean Baptiste Ikoko, que se desmarcó del presidente Marien Ngouabi fustigando el aburguesamiento, la corrupción y el nepotismo, de la corriente descrita como oligarquía burocrática militar-tribalista («obumitri») sometida al imperialismo, de la que forma parte el actual presidente congoleño. Tras el fracaso de un intento de golpe de Estado el 22 de febrero de 1972 y una represión masiva, Diawara, Ikoko y los otros supervivientes (procedentes de todas las regiones), inspirándose en el Ché Guevara, organizaron un «foco revolucionario» en los alrededores de Goma Tsé-tsé, a algunas decenas de kilómetros de Brazzaville, en el Pool. Forzados a replegarse al Zaire, detenidos por las fuerzas de Mobutu, fueron entregados por éste a Ngouabi a cambio de opositores zaireños (inmediatamente ejecutados), fueron después asesinados y sus cuerpos mutilados exhibidos en el estadio de la Revolución en Brazzaville el 24 de abril de 1973. Antes de su asesinato, Ange Diawara, Jean-Baptiste Ikoko, Jean-Claude Bakekolo y jean-Pierre Olouka escribieron un libro, Autocrítica del M22 − El movimiento revolucionario del 22 de febrero de 1972 en Congo-Brazzaville, que circuló bajo cuerda durante mucho tiempo en el Congo y acabó por ser publicado por Harmattan en 2012. Cf. también el testimonio de Pierre Eboundit (entrevistas con Henda Diogène Senny), «Le M22, Une expérience au Congo, Devoir de mémoire», ediciones Ccinia communication, 2009.

Autor

Jean Nangaes militante del CADTM África, colabora regularmente con la revista Inprecor.

fuente

foto:Denis Sassou-Nguesso, président de la République du Congo

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