“En momentos de infortunio, los ayuntamientos deben ser la segunda piel de la gente”

15 marzo 2017 | Categorías: Noticias | |

El alcalde de Zaragoza, Pedro Santisteve, encara el meridiano del primer Gobierno municipal de Zaragoza en Común (ZeC) con la sensación de que en la calle tiene “más apoyo y comprensión que críticas”, al contrario que en los medios locales, que, según recuerda, en el inicio de su mandato ya le advirtieron de que se iba a encontrar “cosas que olían mal” en el ayuntamiento: “Me dijeron que iba a tener que taparme la nariz…”.

Dos años después, Santisteve (Zaragoza, 1958) sigue hablando claro y no parece dispuesto a taparse la nariz. Presume de haber saneado y ordenado las cuentas municipales, de haber conseguido que los autónomos cobren sus facturas en una semana y de haber promovido “el urbanismo de las cosas sencillas” en una ciudad que, en los años de la burbuja y la Expo, “se rompió” con nuevos barrios en la periferia mientras 50.000 viviendas quedaban vacías en su zona consolidada.

Abogado penalista, Santisteve llegó a la alcaldía con los nueve concejales de la lista municipalista ciudadana ZeC, más el apoyo del PSOE –6 concejales– y Chunta Aragonesista –2– frente a los 10 del PP y los 4 de C’s; recuerda que encontró “un ayuntamiento desvencijado, con un 124% de deuda y con contratos sin renovar desde 2005, con 55 millones de infradotación de contratas y con sentencias del año 98 por importe de 45 millones de euros”. “La alegría de la huerta”, resume.

Durante esta entrevista celebrada en la Redacción de CTXT –con Miguel Mora, Mónica Andrade, Vanesa Jiménez y Eduardo Bayona, desde Zaragoza–, Santisteve reflexiona sobre la pervivencia de los vicios de la vieja política, marcada por la promiscuidad entre los partidos tradicionales y las empresas y grandes medios locales y sobre el peso de una deuda con bancos y constructoras que la oposición, y a ratos el PSOE, prefieren no remover.

¿Qué situación encontró al llegar al poder?

El ayuntamiento se financiaba a costa de las grandes empresas que luego recurrían a los tribunales… Y las sentencias venían con los intereses de demora… Ahora, por ejemplo, tenemos con FCC 3 millones de intereses de demora y un término nuevo que es el anatocismo, que ese yo no lo conocía: son los intereses sobre los intereses.

O sea, que le dejaron una pelota de deuda impagable.

Sí, el ayuntamiento estaba desvencijado, nadie se había preocupado más que de ocultar deuda en los cajones y en lugar de denunciar la situación de crisis, jugar al trilerismo y ya está. Esa ha sido la forma de funcionar.

Y privatizando todo lo posible, suponemos.

Había unas deudas comerciales del 8% de intereses de demora, que es un pastizal, el pago a proveedores se hacía a ciento y pico días (ahora los tenemos a 8 días, incluso a 4, hemos llegado a estar en el nivel más bajo). Además hemos saneado la infradotación de contratas, que eran 55 millones, hasta 33, y la deuda del 124% del presupuesto la hemos bajado al 106%. Ahora estamos por debajo de la regla de gasto…

¿Cuánto debe todavía el ayuntamiento?

Ochocientos y pico millones son el presupuesto anual. Pues un poco más que eso. Pero hemos reducido la deuda en 90 millones por lo menos. Vamos bien, estamos a punto de salir del plan de ajuste, solo que ahora los grupos no lo quieren votar…

¿Por qué no?

Porque no pueden consentir que la aprobación de los presupuestos vaya seguida de una salida del plan de ajuste. No nos pueden consentir dos éxitos políticos y económicos seguidos. El tercero es la remunicipalización del servicio 010, que también la han bloqueado; un servicio público de transparencia. No lo pueden consentir, sin más. Son excusas; incluso te dicen “hombre, para que vas a liquidar un préstamo del ICO, que está a un 1%, en lugar del préstamo del BBVA que está a más”. Pues porque el del BBVA no puedo porque tengo un recargo de cancelación del carajo y si me quito el otro salgo del plan de ajuste y puedo renegociar con los bancos los demás préstamos. Pero si no salgo del plan de ajuste no puedo ni hablar con ellos para renegociar…

¿Cómo valora el legado del PSOE? ¿Qué aportó la Expo a la ciudad?

La Expo aportó la recuperación de las riberas del Ebro. Pero también la ruptura de una ciudad consolidada. La creación de nuevos barrios en la periferia se produjo a costa de una brutal especulación. Iba gente joven a comprar pisos más baratos y, por consiguiente, ahora están demandando servicios como colegios, centros cívicos, servicios, en definitiva. Y entretanto hay 50.000 viviendas vacías en la ciudad. Fue el delirio de la burbuja inmobiliaria. Y luego la Expo trae el tema de edificios ruinosos como el famoso de Zaha Hadid, el Pabellón Puente o la Torre del Agua. Están ahora inservibles. Conclusión: para arreglar la ribera del Ebro no sé si hacía falta una Expo…

¿Y esos pisos, dónde están los que no se han vendido?

Están en manos, supuestamente, de la SAREB (el banco malo). La Caja de Ahorros de la Inmaculada, que fue absorbida por Ibercaja, tiene que ver con eso… El hundimiento de la CAI tiene que ver con la exposición al riesgo.

¿Qué constructores han trabajado ahí? ¿Todas los grandes?

Constructores locales. Las viejas familias.

¿Afines al PP y al PSOE?

En Zaragoza ha habido siempre las familias de la oligarquía de la ciudad, que durante el franquismo tuvieron mucho renombre… Unas controlan empresas, otras medios de comunicación… Y sí, fueron muy bien tratadas por el bipartidismo.

Ha contado alguna vez que la principal aportación que ha hecho Zaragoza en Común es demostrar que la gente normal puede gobernar y administrar ciudades de una manera igual de sensata o más que los otros. ¿Cree que esto lo ha entendido la gente?

Yo noto más compresión, más apoyo que criticas, por lo menos en la calle. Encuentro mucho afecto y mucho apoyo. Tanto de gente joven, la generación de los 30-40 sobre todo, como de gente mayor. El problema que tenemos es que la prensa escrita viene marcando la agenda de los demás medios; la radio y la televisión practican un cierto seguidismo en los temas del día. Creo que el periodismo debería ser un poco más independiente, más suelto, más atrevido respecto a la apertura de los tiempos a otras realidades, a otra forma de hacer las cosas. El problema es que los medios que controlan la agenda hacen mucho ruido, y no sé hasta qué punto llega a la gente lo que vamos haciendo. Quiero pensar que sí, pero nuestra preocupación es que el ayuntamiento funcione, que las tasas y la reposición de funcionarios se vayan abriendo… Ir al urbanismo de las cosas sencillas. Nosotros no vamos a hacer ni grandes inauguraciones ni cortes de cintas. Estas cosas igual no se ven tanto. Pero creo que la gente valora el esfuerzo que estamos haciendo.

¿Ha encontrado muchas cortapisas? Ada Colau dice que pasar de los movimientos sociales a las instituciones es difícil, que en las instituciones no se puede hacer todo lo que uno tenía previsto…

Por un lado, las limitaciones de las instituciones son financieras. Sólo llega un 12,8% del gasto público a los ayuntamientos. Hay también limitaciones normativas, lo que hablábamos de la deuda de gasto, de los planes de ajuste, de la Ley Montoro, la Ley de estabilidad presupuestaria. Y luego está el envejecimiento de un ayuntamiento en el que no ha habido tasa de reposición. Hemos perdido unos mil funcionarios en cerca de 8 años. Esos salarios no se transmiten a nueva gente, a gente joven, porque no entra gente joven y la gente que permanece allí, y tiene cargos de responsabilidad, es gente muy condicionada por una forma de hacer política, por el bipartidismo, que ha supuesto una interferencia del estamento político en el técnico muy clara. Ha habido una sumisión del funcionariado a los políticos, a los defensores de los respectivos partidos, para hacer carrera.

¿Son estructuras muy anquilosadas?

Son estructuras que han vivido un proceso de envejecimiento, de desgaste, de falta de savia nueva, de falta de gente que removiera un poco todo eso. Es lo que hemos hecho nosotros, dándonos de tortas con el aparato y contra esa inercia negativa de la gran maquinaria. La maquinaria vive ajena al drama por el que está pasando la población, porque allí se vive muy bien, muy tranquilo, con estabilidad en el empleo. Yo creo que lo que hay es un alejamiento brutal de la realidad.

¿Los medios locales forman parte de esa maquinaria?

Yo me reuní con todos los medios hace dos años y les comenté, en relación al proceso de renovación que planteaban los votantes del cambio, si iban a hacer algo o no, si iban a hacer pedagogía política o no. Un director me dijo que si había que taparse las narices igual nos teníamos que tapar las narices. “Vas a ver cosas como alcalde en este ayuntamiento, e igual huele. Pues si huele, te tapas la nariz”, me dijo.

¿Qué quería decir?

Que nada de airear, nada de abrir las ventanas de transparencia, o de lucha contra la corrupción. Yo les dije: ¿no tenéis nada que decir sobre lo que ha pasado en este país después de tantos años? ¿Para vosotros es más de lo mismo? Pleitesía a los poderes establecidos, a los poderes fácticos, a los que ganan dinero, no hay ningún cambio…

Imaginamos que la publicidad institucional era una gran fuente de ingresos para ellos…

No solo. Los dueños de los periódicos participan en otros negocios.

¿Y han podido cambiar algo? ¿Por ejemplo, el reparto de la publicidad institucional?

Hombre, se intenta ser más equitativo, más justo, y dar cabida a medios digitales que antes no existían para el ayuntamiento. Un trato más igualitario y de menos sumisión a los que controlan la agenda.

¿Y qué tal lo han aceptado?

Pues mal, en ciertos casos una de cal y en otras catorce de arena, o al revés.

Ustedes prometieron acabar con los desahucios sin alternativa. ¿Han cumplido?

Todos los problemas de desalojo y habitacionales que nos han llegado por la Oficina Municipal de Vivienda los hemos solucionado. Eso no es frenar los desahucios, pero es atender todas las demandas que nos han llegado. Estamos satisfechos. Hemos saneado cuentas y no hemos hecho recortes sociales. El año pasado fue el que más ayuda de emergencia social se dieron y este año hemos seguido aumentando el presupuesto de derechos sociales –en más de 100 millones, un 6%–. Saneamos cuentas, no hacemos recortes y hay más apoyo a políticas de acción social.

¿Se puede hacer más?

Yo creo que los ayuntamientos son una segunda piel de la gente en estos momentos de infortunio, de políticas económicas criminales, de abandono de la gente, de creciente desigualdad… Los que estamos más cerca de los ciudadanos tenemos que hacer eso, ser una segunda piel de protección, dar cobertura, atender las pequeñas cosas cotidianas, resolver dudas… Dar apoyo, tengamos medios o no los tengamos. Es lo que pide la gente, que nos les dejemos tirados ni abandonados. Otra cosa es que tengamos medios para revertir políticas económicas, para hacer fuertes inversiones o para hacer lo que hacen los municipios alemanes, que es ser motores de la economía local. El asunto no es que desde el ayuntamiento regalemos el dinero a la empresa privada, sino que seamos un motor de la economía. Y la que empresa privada ayude a un mejor funcionamiento de los servicios públicos, o a un mejor funcionamiento de las ciudades en general.

Con las empresas importantes, ¿mantienen buena relación?

Bueno, tenemos problemas con las grandes contratas –por ejemplo, el caso del servicio de limpieza, de FCC–, por incumplimientos que provocan irrisorias sanciones administrativas, tal y como están regulados. El problema son los pliegos de condiciones, que han sido hechos a veces con mucha alegría, en el sentido de beneficios para las grandes empresas, y sin unos sistemas de inspección municipal que puedan controlar a las contratas, con lo que estás permanentemente vendido.

Con las demás empresas, hay que pensar que algunas tienen intereses especulativos clave, y te exigen que los suelos sean recalificados para montar lo que sea, como outlets o grandes superficies –somos la ciudad con más metros cuadrados de grandes superficies–, y eso está destrozando el pequeño comercio. Con este problema ha habido batallas importantes, fuertes…

Las empresas… No tenemos nada en contra. Al revés, se ha de mantener el empleo y que vengan otras empresas. MercaZaragoza es una empresa municipal que da soporte a cerca de 300 empresas en materia agroalimentaria. Es una gran plataforma agroalimentaria del Valle del Ebro que tiene un puerto, a través del cual exportamos a China, porque producimos doce veces lo necesario para nuestra población. Habría que ver si ese sistema de desarrollo, en los tiempos que corren, conduce a algún lado…

Hemos leído que están haciendo unos presupuestos participativos. ¿Qué es eso?

Hemos destinado 5 millones de euros. Es uno de los temas claves junto al tema medioambiental, la lucha contra la desigualdad y el empleo. Es un primer paso para que los barrios y la gente joven, las entidades vecinales o las instituciones o vecinos en general establezcan prioridades en el gasto en sus respectivos distritos o barrios. Es un tema de pedagogía social, de que la gente vaya participando y vaya viendo qué deben ir controlando.

¿Y ya está en marcha?

Sí, ha empezado una primera parte con grupos motores, con propuestas, ahora esas propuestas pasan al ayuntamiento para ver cuáles son viables; se tienen en cuenta las condiciones económicas del barrio, de juventud, de necesidades, de equipamientos… Y en función de eso, esos 5 millones se reparten por barrios; y luego hay una fase de evolución a las entidades vecinales para que en mayo voten las que consideren más interesantes.

¿Y qué respuesta han tenido de los ciudadanos?

Bueno, aquí el problema es que cuando te quieren atacar por temas de democracia participativa o democracia directa se habla solo de números. Como si estuvieras planteando referéndums. Entonces se olvida que a veces un 1% de participación de la población es muy importante. En París llevan unos cuantos años con proyectos participativos, han conseguido un 4% y es un exitazo. A nosotros nos interesa más el efecto que está teniendo de remover tejido social; en algunos sitios participan jóvenes de institutos, en otros las AMPAs se han mostrado muy activas, en otros se ha visto que las entidades vecinales, algunas envejecidas, han sido desbordadas por asociaciones o por gente que se ha juntado.. Es un proceso muy interesante porque te plantea una foto muy diferente.

¿Y PSOE y Chunta Aragonesista (CHA) participan?

Sí, es un proyecto de ciudad.

¿Pero participan con entusiasmo, se suman?

Bueno, el debate sobre la democracia directa ha sido visto como una merma del poder municipal adquirido a lo largo de muchos años de ejercicio del poder absoluto. Siempre han querido enfrentarlo. Por ejemplo, queremos llevar proyectos participativos a alcaldes rurales. Y cuando planteas que se elijan vocales junto a los alcaldes pues dicen “esto no se puede consentir. Estás desmereciendo al alcalde que era el que cortaba el bacalao…”. Va un poco por ahí el tema. Muchos cuestionan la democracia participativa cuando ven que eso puede generar críticas a cómo venía siendo ejercido el poder, pero luego, por otra parte, respecto al poder representativo, al que ejercemos nosotros, son abiertamente… No sabría qué término utilizar, os remitiría a que escuchéis cualquier pleno del ayuntamiento. En el primero, los concejales del PP daban patadas y puñetazos en los pupitres cada vez que había algo que no les gustaba. Y era: “Señores, ¿pueden dejar ya de aporrear el pupitre, que no estamos en la escuela?”. Y el insulto, la difamación, interrumpir… No respetan.

 

Santisteve en la Redacción de CTXT.

Santisteve en la Redacción de CTXT.

 

Y con los hermanos, o con los primos, mejor dicho, ¿cómo están las cosas?

¿Con el PSOE? El problema es que nosotros desalojamos al Partido Socialista y no es igual desalojar al Partido Socialista que al Partido Popular. Ahí el problema se convierte más en un problema personal y de vanidades, de egos. Y es muy complicado cuando tú quieres hablar de políticas y de mejoras y ves que te resulta casi imposible encontrar puntos de encuentro. Pienso en ayuntamientos liderados por el PSOE como el de Valladolid y el de Huesca y me doy cuenta de que no tendría absolutamente ningún problema para gobernar en coalición… Pero así es imposible.

¿No hay lealtad institucional?

¿Qué es eso?

Bueno, si le dieron la alcaldía…

No, no, no. Yo vengo reclamando lealtad institucional al presidente del Gobierno de Aragón por aquello de que el ayuntamiento se tiene que entender con el gobierno autonómico, pero en el ayuntamiento no existe eso. En el ayuntamiento no la hay de ninguna manera. Las palabras muchas veces no se respetan. Los acuerdos no se respetan. Las conversaciones privadas no se respetan. Es muy complicado. A nosotros se nos achaca el tema de la gobernabilidad. Pero iniciamos los procesos para tratar el tema de una forma continuada y se ven interrumpidos. ¿Por qué? En el caso de CHA, porque tenía un consejo nacional y tenía que aclarar en el verano no sé qué. Y en el caso del PSOE, por la Gestora. Y punto. Pero siempre están con ese sonsonete de la gobernabilidad o la ingobernabilidad. Es un poco cómo provocan ellos una situación de bloqueo.

¿Cómo es su relación con Lambán? Lleva bloqueada meses, ¿no?

Estamos en proceso de desbloquearlo. Estamos planteando el tema de la ley de capitalidad porque interesa a las dos instituciones establecer un marco de relaciones a futuro [Gobierno de Aragón y Ayuntamiento firmaron el acuerdo el 3 de marzo, dos días después de que se celebrara esta entrevista]. Y estamos hablando de muchos temas, de las deudas generadas por la construcción del tranvía, del impuesto de contaminación de las aguas que nos quieren cobrar y que está recurrido al Tribunal Constitucional porque consideramos que era un atentado a la autonomía local y que Zaragoza debe depurar sus aguas con sus propios medios. Tener un impuesto que te saca dinero sin saber adónde va a ir no nos parece justo ni equitativo. Hay que solucionar la situación a base de hablar y parece que ahora, no sé si por la situación de falta de presupuestos del Gobierno de Aragón, hay más disposición. Pero a mí me gustaría que fuese una situación permanente. Poder hablar e ir solucionando temas, siempre hay infinidad de temas que tratar. Zaragoza es más de la mitad de la población de Aragón, quieras que no…

Pero, ¿su actitud ha sido de diálogo? ¿Desde un primer momento?

Bueno, creo que lo he intentado, pero como siempre pasaba algo que motivaba la imposibilidad de ese diálogo, fuera porque había ocurrido algo en el Parlamento autonómico con Podemos o en el gobierno local entre nosotros y el Partido Socialista, por ejemplo, siempre había una excusa para no iniciar ese diálogo. Pero creo que se va desbloqueando la situación y que conseguiremos establecer una relación permanente. En eso estoy esperanzado, porque si no esto no tiene ningún arreglo. No sirve de nada este nivel de crispación y de bloqueo, de tirarte los trastos a la cabeza.

¿Le van a quedar ganas de presentarse para las próximas elecciones?

No lo sé, no lo sé. Lo dejo en interrogante porque las cosas en muy poco tiempo pueden cambiar mucho. Me falta perspectiva. Y me niego a que a los dos años de llegar estemos hablando ya de elecciones porque eso cambia toda tu dinámica de trabajo. No a mí, sino a todos los que te rodean. Ese es un tema que habrá que hablar tres, cuatro o cinco meses antes. Algún periodista decía “parece que en el Ayuntamiento fueran a ser las elecciones dentro de cuatro meses, por el nivel de crispación”. Pues fíjate si encima vamos introduciendo el asunto… ¡Lo que nos faltaba!

¿Qué tal está funcionando Zaragoza en Común como organización? ¿Se ha consolidado?

Es muy complicado. A Zaragoza en Común le ha costado darse cuenta de que estamos en el gobierno de la ciudad y eso obliga a cambiar cómo enfocar los temas. Ha costado mucho pero poco a poco se va asentando un trabajo más autónomo. Las organizaciones deben ser autónomas. El gobierno de la ciudad está para lo que está y una organización política está para lo que está. Tampoco me gusta que una organización sea dependiente del gobierno en que sea este el que le marque la agenda, tiene que tener su propia autonomía. La propia organización debe captar ese autonomía, que es la que deben tener los movimientos sociales. Los problemas de velocidades entre un gobierno municipal que va más lento y un movimiento son complicados de ajustar. Hay problemas, sobre todo, de intercambio de información.

Pero mucha gente que estaba en la organización habrá entrado en puestos de responsabilidad, ¿no?

Pero es la que la organización no estaba montada. No había organización. La organización consistió en reuniones que se fueron haciendo a lo largo de nueve meses. Toda esa gente que se reunió se volcó en una campaña electoral y luego de ahí tuvo que surgir la organización. Esa organización estable es de voluntarios, de gente militante, con lo cual también tienes el problema de las formas de enfocar la acción política de la gente que ha llegado nueva a la política con la gente que tiene su mochila militante de organizaciones que llevan muchos años funcionando, con unas inercias muy determinadas. Eso también es muy difícil de compaginar, la tendencia a captar movimientos, a copar puestos…

¿Se refiere a Izquierda Unida?

No quiero referirme a nadie.

¿Cómo son las relaciones con IU?

Bien. Somos una organización de gente independiente, de gente organizada –que forma parte de partidos–, pero tu relación depende de la pertenencia a un partido. Hablar de IU también es hablar de una pluralidad, con lo cual… Hay gente de un sector, otros de otro sector… ¿Al final qué es lo que hay? Pues una amalgama de gente diversa, diferente, en un proyecto en el que estamos aprendiendo a entendernos gentes de tradiciones políticas diversas. Incluso algunos sin trayectoria política previa. Es una escuela de aprendizaje.

¿Y cómo está Podemos Aragón? ¿Tan dividido como Madrid?

Lo que echo en falta es más presencia de los círculos en la ciudad, en el trabajo de activismo social, de debate político. A ver si después de Vistalegre II se produce ese aterrizaje en la base social… Hay mucha diferencia entre estar en el poder en el ayuntamiento y estar en la oposición en la Cortes…

¿Cuáles son las medidas que faltan por tomar antes de que acabe la legislatura?

En el discurso del Estado de la ciudad marcamos dos ejes: la lucha contra el cambio climático y la lucha contra la desigualdad. Todo lo que tiene que ver con la sostenibilidad medioambiental: soberanía alimentaria, huertas ciudadanas, empleo, que la DGA nos deje espacio para productos ecológicos, el ahorro de energía –hemos ahorrado tres millones de euros anuales–. Queremos producir energía, promover el coche eléctrico, estamos introduciendo híbridos en la flota de autobuses. Todos esos temas son clave. En desigualdad, debemos ver cómo acertamos a mover el tema del empleo en relación al urbanismo de las pequeñas cosas, la rehabilitación de viviendas, la cesión de suelo para cooperativas y banca ética, la edificación de vivienda con servicios comunes. Innovaciones de ese estilo. Favorecer los alquileres sociales: aumentar el número de viviendas y que la gente saque al alquiler sus viviendas. Todo el tema de barrios que estaban abandonados y potenciar el comercio de proximidad, promover los mercados para generar pequeños centros de actividad en los barrios. También el tema de parques y jardines: estamos en una pelea por la municipalización, que es una contrata de FCC.

¿Tendrá que pelearse con Slim?

Tendré que negociar con CHA y PSOE porque necesitaré una mayoría plenaria y necesitaríamos crear una sociedad municipal en régimen público-privado. Aquí nos encontramos con una cerrazón sectaria, fundamentalista y dogmática del PSOE de no a las municipalizaciones porque forma parte de nuestro ADN político, de nuestra propuesta de gobierno. Para ellos, en otras localidades, incluso para el PP, la municipalización no es una bandera ideológica sino la forma de recuperar el control de los servicios públicos.

¿Y la gestión pública del agua?

Tenemos el problema con las depuradoras, que las hemos venido pagando, que están ahí en GDF Suez. Se renueva una concesión hasta el dos mil veintitantos y esto obliga a una serie de hipotecas muy complicadas de dar la vuelta. Unido a unas instalaciones que van envejeciendo, a unas inversiones que no se producen porque los pliegos de condiciones de grandes empresas no se sabe cómo han sido elaborados, desde luego sin pensar mucho en el interés público.

¿Está previsto municipalizar la electricidad?

Es una de las novedades, sí. Vamos a intentar hacerlo como Avilés. Comprarlo al pool, se puede comprar a través de comercializadores o directamente. Eso te genera problemas técnicos, tienes que hacer un esfuerzo de control interno de lo que necesitas para no pillarte los dedos… Pero puede ser interesante. Se puede ahorrar y, mientras tanto, ver cómo reaccionan otros ayuntamientos que están experimentando con nuevas comercializadoras. Pamplona o Barcelona están estudiando la vía de las comercializadoras. Pero poner placas fotovoltaicas en los recintos municipales lo queremos hacer ya…

fuente

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