Un folleto o un error: Drogas. El Mundo. El Barrio

Antonio Piazuelo Plou, Ingeniero Técnico Industrial, ex diputado del PSOE y miembro de Attac en Aragón

No creo que a estas alturas queden muchos vecinos de esta ciudad ignorantes de la aparición de un folleto, financiado por la Junta Municipal del Casco Histórico y titulado “Drogas. El Mundo. El Barrio”. Sus autores y patrocinadores lo presentan como “folleto informativo y de debate desde el Casco Histórico” y uno no sabe lo que habrán conseguido en materia de información, pero, en cuanto a debate, pueden estar bien satisfechos. Se ha producido, y bien. No solo en el barrio, sino a nivel local, regional, nacional e incluso internacional: la noticia ha saltado fronteras y ha dado titulares en medios extranjeros.

Aunque, más que un debate, lo que han conseguido es una bronca de considerables dimensiones, que es todo lo contrario de un debate sosegado y fructífero. ¿Podían haberlo previsto? Pues, probablemente, sí. Y probablemente también lo han provocado con cierta deliberación. No podían ignorar los miembros del gobierno municipal que el folletito en cuestión proporcionaría munición de grueso calibre para que la oposición –y muy especialmente la oposición de la derecha- organizase una buena zarabanda. Imaginar lo contrario supondría considerar a quienes gobiernan en el Ayuntamiento como una bandada de arcángeles ajenos a las maldades del mundo… y de la política, en la que están metidos hasta las cejas.

Una vez más el espectáculo ha funcionado. Los nuestros y los vuestros. Los nuestros (los partidarios del gobierno municipal, quiero decir) ponen de relieve el alto nivel científico que, según ellos, tienen los que han participado en la elaboración del folleto y reclaman la necesidad de una buena información para combatir los peores efectos de las drogas. Los vuestros (los detractores del gobierno municipal, quiero decir) colocan el acento en frases como “las drogas no matan, mata la ignorancia” y ponen el grito en el cielo a causa de ciertos consejos para evitar que sangre la nariz al esnifar una raya de farlopa o cómo elegir bien el tipo de cannabis que se consume, en función de los efectos placenteros que se desean. Y concluyen que, más que un folleto informativo sobre las drogas es un manual para drogatas despistados, si no es una invitación poco disimulada al consumo.

El tema es demasiado importante (las drogas, legales o ilegales son un gravísimo problema social aquí y en todas partes), pero otra vez nuestros representantes políticos, esos que deberían colaborar y aportar soluciones a los problemas, prefieren el cuerpo a cuerpo -porque suponen que les saldrá rentable entre su clientela- a poner sus cerebros a trabajar conjuntamente para hacer algo de utilidad.

Es por eso que he dejado pasar unos días, antes de dar mi opinión, para leer a fondo el folleto de la discordia, para valorar los argumentos de unos y otros. Y para tratar de sacar algo en limpio. Mi conclusión, ya la adelanto, es que quienes lo han impulsado y patrocinado han cometido un error de bulto. Así pues, voy a pasar por alto las razones o sinrazones de unos y otros para centrarme en el objeto de la polémica. En el famoso folleto.

Ignoro la cualificación científica de sus autores, pero la doy por buena y debo decir que algunas personas de mi confianza, con mucha más formación que yo en esa materia, estiman que todo lo que se dice en el folleto tiene un estimable rigor científico. El problema es: ¿a quién va dirigido? Si va dirigido a los consumidores de drogas, legales o ilegales, actuales o potenciales, me sentiría más cerca de quienes se oponen a él porque, de acuerdo, sugiere pautas de consumo que evitan otra clase de efectos indeseados. Lo diré más claro: es bueno informar al consumidor de heroína de los riesgos de compartir jeringuillas (e incluso de los riesgos penales o administrativos), pero no lo es tanto que no se informe al mismo tiempo de que el mayor riesgo consiste precisamente en consumir esa sustancia. Y aconsejar a quien lo haga que, a la mayor brevedad, se ponga en manos de especialistas para vencer la adicción. Ese, se pongan como se pongan los científicos autores del texto, es el mejor consejo.

En caso contrario, como a veces se argumenta, el folleto iría dirigido a quienes trabajan con víctimas de la drogadicción. En el fondo, una pequeña bobada, puesto que esas personas saben de sobra todo lo que ahí se cuenta y suelen tener una formación científica tan cualificada como la de sus autores. Por decirlo de otra manera, si ese era el objetivo, el folleto estaba de más.

Pero hay algo que aún me preocupa más, y para ello no hacen falta grandes conocimientos científicos. Basta con tener ojos en la cara, los oídos abiertos y un poco de sentido común para saber que el consumidor de drogas que se plantea en el folleto (capaz de manejar su uso de forma tan controlada que se permite el lujo de sugerir que el consumo adecuado de cocaína sería una raya mensual) no existe. O, si existe, es tan escaso como el número de fumadores que solo fuman un cigarrillo a los postres en un banquete nupcial. Ese consumidor, capaz de disfrutar los placeres que la droga proporciona de forma tan mesurada que no sufra su organismo, ni su mente, ni su familia, ni quienes le quieren, es una bonita entelequia que no se parece a la realidad más de lo que se parece un huevo a una castaña.

Las drogas matan, qué coño, no solo la ignorancia. O a ver si la única que va a matar es el tabaco, según se encargan de recordarnos todos los científicos, tan científicos como los autores del folleto. Y no solo matan físicamente, como el tabaco, sino también socialmente, afectivamente, psicológicamente, económicamente… Pero de eso no se dice una sola palabra en el folleto.

Todas las drogas son adictivas, y muchas son fuertemente adictivas. El consumo habitual de cualquier droga provoca mayor tolerancia y necesidad de dosis cada vez mayores para que surtan su efecto, de modo que ese uso recreativo que se propone, de Pascuas a Ramos y con rigor de expertos, es algo que solo estaría al alcance de unos pocos. No es ese el problema. El problema es de muchos. De todos

No se, el coste del folleto, pero con uno que dijera algo parecido a esto sobraba…creo yo

Te digan lo que te digan, todas las drogas matan. Y si tu vida ni te convence ni te gusta, no seas cobarde refugiándote en las drogas.¡¡¡   Lucha por cambiarla ¡¡¡

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